
Se hablaba de que podía comunicarse con los muertos, y que además podía materializar sus cuerpos cubiertos de material ectoplásmico
La novia vampiro.
The Vampire Bride, Henry Thomas Liddell (1797-1878)
Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico
¡He venido! He venido una vez más de la tumba
a cambio del anillo que has dado;
que yo soy tuya, y que tú eres mío,
recibe esta prenda nupcial.»
Yacía él como un cadáver bajo la fuerza del Demonio,
y ella lo envolvió en un sudario;
fijó sus dientes debajo de su corazón,
¡y bebió de la tibia sangre vital!
Y de vez en cuando murmuraban los labios de piedra:
«Suave y cálido es este lecho tuyo,
mañana te acostarán en una cama más fría…
¡Albert! ¡Esa cama será mía!
La voz que cautivó al mundo.
Así leía el epitafio inscrito según contaban los pobladores, en una lápida del mausoleo de estilo neoclásico que aparentemente estaba enel Cementerio de la Soledad en Belém, la capital del estado de Pará, en Brasil.
Hay muchos que narran haber estado ahí, y cuentan que un enorme árbol de mango proyectaba una sombra larga sobre la tumba, dejándola en la penumbra la mayor parte del tiempo. La neblina en las mañanas le daba un halo de misterio, y al parecer nadie se atrevía a acercarse.
Los abuelos cuentan que el sepulcro alguna vez fue majestuoso, pero que ahora se vislumbra desgastado por el paso del tiempo, las piedras cubiertas de limo y de musgo debido a los torrenciales aguaceros. Lo resguardaba una puerta oxidada de hierro forjado abrazada por una cadena y un gran candado corroído, del que nadie sabe dónde está la llave. Las hojas secas de muchos otoños cubrían el suelo, y el polvo de más de ciento veinte años se hacía presente en todo el recinto.
Sobre la amplia tapa de la tumba, se vislumbraba un busto femenino de mármol blanco, y junto a la pared adosada, una pequeña imagen enmarcada de una mujer vestida de negro.
Este espacio resguardaba una enigmática historia, y en algunos lugares todavía genera un frío escalofriante, que se instala en la espalda de aquellos que escuchan su historia.
Fue una mujer de belleza seductora y para muchos, un peligro de envergaduras desconocidas. Era una enigmática diva de la ópera
francesa, que en cada nota, en cada trino, hechizaba al público que asistía en las noches, ataviados de sus mejores galas y se enardecian al escucharla, entrando en distintos trances. Pero no, ella no era simplemente una cantante de ópera, había una historia oscura que la acechaba, y que la acompañó hasta su tumba.Los primeros vampiros aparecieron en las historias de Brasil a
principios del siglo XIX, enriqueciendo la literatura. En 1896 la ciudad de Belén volvió muy ricos a los campesinos que vendían caucho del Amazonas, exportándolo a distintos destinos en el mundo. Muy pronto la bonanza empezó a sentirse en la ciudad, y grandes mansiones comenzaron a aparecer con materiales traídos de distintas partes, muebles, vajillas, sedas y encajes para las esposas de los ricos comerciantes. Especies, caviar y champagne. Traían hasta agua mineral embotellada para sus baños, en los barcos que cruzaban los océanos desde el viejo continente.
Asistían al Theatro da Paz donde los espectáculos de grandes artistas eran eventos sociales de la alta sociedad, que no escatimaban en lujo y no le pedían nada a los de otros lugares. Un día llegó Camille y la ciudad se enloqueció, despertaba incontrolables deseos en los ricos caballeros de la región, pero también feroces celos en las esposas, y no era para menos, porque era realmente hermosa.
Su padre, Henri, era un diplomático francés y cónsul general de Francia, su madre, de nombre Marie, era una aristócrata francesa emparentada con la familia real de Orleans. Camille disfrutó de una crianza privilegiada, levantaba del suelo aproximadamente 1,65 m, una figura esbelta, que se realzaba con sus vestidos negros de telasvaporosas que se ajustaban a su estrecha cintura. El corpiño, adornado de encajes delicados, acentuaba su pálida piel de porcelana, dándole un brillo con un resplandor casi sobrenatural bajo las luces del teatro. Una frondosa cabellera café caía sobre sus hombros, y muchos se preguntaban si era un ser de carne y hueso.
Su palidez y aspecto enfermizo contribuyeron a cientos de rumores, incluso comenzaron a hablar de su supuesto vampirismo. Sussolitarios paseos nocturnos alejados de las conductas permitidas de su época, con largos vestidos vaporosos de color negro, alimentaban su imagen enigmática. Se la describía como poseedora de un aura que profesaba sabiduría, independencia, y un espíritu libre que muchos criticaban.
Hablaban de sus bailes bajo la lluvia cuando había luna llena, donde se le veía semidesnuda cerca del Igarapé das Almas, un antiguo canal de agua en la ciudad, un lugar embrujado por espíritus de combatientes de la revolución de Cabanagem, que buscaban las armas que escondieron en vida.
Corrían los rumores de que era la amante de Francisco Bolonha, un arquitecto famoso de la época, que la bañaba en tinas llenas de costosa champagne. Alarmados contaban que a las mujeres jóvenes que se desmayaban durante sus conciertos, hipnotizadas por las fuertes emociones que su música y su voz despertaban en ellas, las hacía llevar a su camerino, y que ahí les chupaba la sangre.
Se hablaba de que podía comunicarse con los muertos, y que además podía materializar sus cuerpos cubiertos de material ectoplásmico.
Esa sustancia paranormal que emana el cuerpo, amorfa, vaporosa, de color blanco-grisáceo, que puede variar, desde una forma nebulosa hasta una más sólida y tangible. Según dicen algunos, incluso contiene células epiteliales, leucocitos y glóbulos de grasa. Es fría al tacto y tiene un olor muy peculiar, capaz de asumir formas sólidas o líquidas.
Muchos hablan de que a través de ella, las entidades espirituales pueden interactuar con el mundo físico.
Con ella comenzaron a efectuarse las sesiones de espiritismo en los palacetes de Belén. En 1896 un terrible brote de cólera azotó la ciudad, y ella fue una de sus terribles víctimas. Pero hay quienes
aseguran que su tumba está vacía, que su muerte y entierro fueronsolo un espectáculo para ocultarse, y que todavía vive en Europa y hoy tiene 154 años.
Para aquellos que buscan encontrar evidencias sobre su existencia, será difícil, pues no existe realmente ninguna prueba de algo de lo que su leyenda afirma, es más, ni siquiera de su existencia. La vampireza amazónica sigue siendo un enigma, rodeada de un aura de misterio y exotismo.
Las creencias europeas sobre vampiros se adaptaron al contexto amazónico, fusionándose con elementos locales para crear una narrativa única que persiste hasta la actualidad. Camille seguirá viva entre nosotros mientras su leyenda se siga divulgando.
Los vampiros han representado en gran parte la “sombra” del inconsciente colectivo, son encarnados por los impulsos humanos reprimidos, y ese lado salvaje del ser humano al que tanto tememos.
Aparecieron para darle alguna explicación a las epidemias y muchas enfermedades, antes de que la ciencia pudiera encontrar explicaciones racionales. Las supersticiones sobre la sangre como fuente de poder o vehículo del alma, así como el temor a la muerte y la fascinación por la inmortalidad, han acompañado al hombre desde que se tiene razón, y las leyendas contribuyeron a su desarrollo.
Imposible olvidar a Lilith que aparece inicialmente en la mitología mesopotámica, donde se le menciona en textos sumerios, asirios y babilónicos que datan del III milenio a.C Primero aparece como demonio, después fue adoptada por el mundo hebreo, dándole vida a la primera esposa de Adan, y hoy es sin duda, la más grandes de las mujeres vampiras.
La palabra “vampiro”” упырь” (upyr‘), apareció por primera vez en ruso antiguo en el año 1047. Del eslavo, fue evolucionando cambiandoa nuevas formas como “вампир” (vampir) en serbio, “wampir” en polaco, y “upir” en eslovaco. En alemán “vampir” apareció a principios del siglo XVIII, y de ahí pasó al francés como “vampire” y al inglés como “vampire”
.
“Vampiro” aparece por primera vez en el Diccionario de la Real Academia Española en la edición de 1843. Algunos se afirman en su teoría de que el vocablo aparece en la lengua turca, y que su significado es “bruja”. Será difícil saber realmente de donde proviene.
Sobre Erzsébet Báthory, he escrito, fue una aristócrata húngara emparentada con la realeza de Polonia y Transilvania, e incluso con Vlad Tepes “El Empalador”.
Conocida como la “Condesa Sangrienta” debido a las leyendas sobre sus crímenes, se dice que hasta 650 mujeres, jóvenes todas, figuran entre sus víctimas, asegura la leyenda, y cuentan que se bañaba en la sangre de sus víctimas para mantener su juventud y belleza.
Los vampiros aparecen en los mitos griegos como Lamia y Empusa, así como en leyendas romanas sobre los larvae, que sentaron las bases para algunos de los cuentos que se hicieron populares durante ese tiempo.
En 1748, el poeta alemán Heinrich August Ossenfelder escribió un poema titulado “El vampiro”.
En 1751 aparece el Tratado sobre los vampiros de Dom Agustin Calmet, un monje benedictino francés, que era historiador y fue abad del monasterio de Sénones. No era una obra de ficción, era una documentación de casos donde se hablaba de supuestos muertos, que salían de sus tumbas para alimentarse de la sangre de los vivos. Llevaba consigo la recopilación de relatos y leyendas de Europa, África y América sobre vampiros. Se considera el primer manual de vampirología, dando origen al vampirismo como subgénero fantástico.Pero a nosotros nos llega el carismático y sofisticado vampiro de la ficción moderna nacido en 1819 en la literatura, en un libro muy leído en su tiempo llamado “El vampiro” del escritor inglés John Polidori.
Pero también está la novela “Drácula” de Bram Stoker de 1897, que es la novela de vampiros por excelencia y proporciona hasta el día de hoy, la base de la leyenda moderna.
En las culturas de todo el mundo se han escabullido, se han mimetizado, transformado y siempre han sido temidos. Hoy que encuentro a Camille, me cuestiono qué tanto de lo que de ella se ha hablado, queda en el consciente colectivo, y que tanto sigue siendo temida. Una ráfaga de aire se cuela por debajo de la puerta, y es inevitable que la sangre se me hiele, y la piel del cuello se me erice.
DZ