En la extensa lista de comercio no arancelario que expuso se encuentra la manipulación de divisas, políticas fiscales injustas y el uso de mano de obra en talleres clandestinos
Lo resumió así el negociador del T-MEC en el peñato, Ildefonso Guajardo, con Jaime Núñez en Radio Fórmula:
“Trump demolió 50 años de una política estratégica global a través de la apertura de mercados…”.
Si los temidos aranceles recíprocos de por lo menos 10 por ciento no se impondrán a México y Canadá por lo pronto, pero sí 25 por ciento para automóviles y autopartes no manufacturados en ese país (y lo mismo para todos los productos no contemplados en el tratado), pareciera que ni a los canadienses ni a nosotros nos fue ayer tan mal… sino peor:
Delincuente convicto que gobierna Estados Unidos, Trump dejó perfilada la defunción del acuerdo comercial con México y Canadá al decir que necesitará la ayuda del Congreso para terminar con lo que firmó en 2018 y ve hoy como “un desastre, el peor acuerdo comercial de la historia”.
El anuncio lo hizo en lo que llamó “el día de la liberación” de EU, asegurando que los empleos y las fábricas “volverán rugiendo a nuestro país, y ya lo están viendo suceder…”.
Según CNN, “Trump intensificó su gran guerra comercial global, un movimiento que seguramente afectará los bolsillos de los estadunidenses y podría empujar la economía del país a una dolorosa recesión”. Esta escalada “corre el riesgo de alienar aún más a Estados Unidos con enemigos y, más aún, con aliados clave que han sido socios comerciales durante mucho tiempo” (y con lazos tan estrechos como los que tenía con Japón, Taiwán o Corea del Sur, cabe ejemplificar).
De manera por demás confusa, anunció aranceles “recíprocos” de al menos el 10 por ciento para todos los países y con tasas más altas (34 por ciento para China, 20 para la Unión Europea) a quienes considera “los peores infractores”.
Las tasas de las que habló son “la mitad” de lo que otros países y bloques regionales cobran a EU, a los que acusa de “manipulación de divisas y otras barreras comerciales”.
Y aunque no precisó qué trato dará a México y Canadá, anuló por sus pistolas las reglas comprometidas en el T-MEC.
Los países con tasas arancelarias más elevadas son aquellos a los que Trump atribuyó imponer “barreras no monetarias” y “barreras monetarias” al comercio, además de los aranceles que aplican a los productos estadunidenses.
En la extensa lista de comercio no arancelario que expuso se encuentra la manipulación de divisas, políticas fiscales injustas y el uso de mano de obra en talleres clandestinos.
La tasa de 10 por ciento entrará en vigor el 5 de abril, mientras que las “tasas personalizadas” se aplicarán cuatro días después, lo que sugiere que podría haber más espacio para que negocien los países con tasas superiores a 10 por ciento.
“Para las compañías que se opongan, si se quejan, nuestra solución será que vengan a poner aquí su industria”.
Y el golpeador alardeó:
“Primeros ministros, presidentes, reyes y reinas se nos han acercado para que no les impongamos aranceles, y les decimos: no nos manipulen ni manipulen el tipo de cambio…”.