En la misma edición del precitado periódico, la dramaturga Sabina Berman, en su columna Mapas Abiertos con gran certeza escribió: “Quitarle el fuero al Cuau era más importante que dos Zócalos llenos de banderitas guindas”
El encabezado de esta columna es el mismo con la que tituló el periódico El Universal, la crónica de Sharon Mercado, sobre la manifestación que colectivos feministas y organizaciones de la sociedad civil organizaron el pasado sábado en la Glorieta de las Mujeres que Luchan, para exigir el desafuero y la inmediata investigación por parte de la Fiscalía de Morelos del diputado, Cuauhtémoc Blanco Bravo. Reproduje el título porque este refleja mi coraje y manifiesta la indignación que siento sobre la protección que una fracción de mujeres, tal vez manipuladas por el líder camaral, Ricardo Monreal Ávila, y su palafrenero, Pedro Haces Barba, el Fidel Velázquez de “petatiux”, aunque físicamente se parezca más a Luis N. Morones, brindaron al presunto violador en tentativa de su media hermana, además de otros presuntos delitos.
Resulta un agravio a la sociedad el que un grupo de mujeres morenistas se hayan unido a las y los priistas para exonerar al exfutbolista —que jamás debió haber sido admitido en política. Este regreso al patriarcado paradójicamente cuando tenemos una presidenta mujer, tiene gran significancia por más de una razón, incluyendo las propias palabras de la doctora Claudia Sheinbaum sobre el penoso asunto: “las decisión es de la Cámara de Diputados”. “Eso no quiere decir que no siga la investigación”. “Sería muy bueno, por ejemplo, que Cuauhtémoc Blanco fuera a declarar a la fiscalía”. (Lo hizo, pero con fuero). En mi modesta opinión la jefa del Ejecutivo debió de ser más severa para exigirle al diputado, a nombre de todas las mujeres mexicanas, que diera la cara, pidiera licencia y se presentara en la nueva Fiscalía de Morelos sin la protección del fuero.
Si bien, Claudia al ganar la votación expresó: “Llegamos todas”, debió excluir del arribo a las hipócritas, a las faltas de sororidad y solidaridad de género, a las interesadas en tener un puesto no en ofrecer un servicio, a las disfrazadas de izquierdistas y que no llegan ni siquiera “a progres buena ondita” que dijera el clásico.
Si Morena tiene el mando en los poderes Ejecutivo y Legislativo, ¿en qué la lesiona que uno de los miembros de este último sea desaforado y llevado a la fiscalía no sólo por intentar violar a su media hermana, sino además por golpear a su esposa, según se supo por YouTube? Al parecer el morenismo en pleno supone que al saber que uno de ellos es corrupto, el pueblo les va a dar la espalda. ¡Por favor! El pueblo es sabio como dijera el clásico; bien que sabe que no todas y todos los que tienen cargos públicos en la 4T son incólumes. Basta saber en dónde viven, cómo se transportan, se visten, comen y gastan.
Sacar al balcón de la corrupción a uno que otro o a una que otra, de vez en cuando, no sería contraproducente para el Movimiento de Regeneración Nacional, por el contrario honraría sus principios y ganarían en la confianza de la ciudadanía. Por el contrario si Morena sigue siendo tapadera de los malos miembros de su partido, muy pronto, comenzará a oler a PRI y la gente a alejarse de ellos.
De regreso a la nota que motivó este texto, diré que en la reunión del pasado sábado, la activista, antropóloga social y politóloga feminista Yndira Sandoval manifestó: “No solamente es Cuauhtémoc, él es la cara y el rostro de hoy de una radiografía de 100 agresiones sexuales por hora que ocurren en nuestro país. Están en todos los partidos, están en todos los niveles a nivel federal, estatal y municipal”.
En la misma edición del precitado periódico, la dramaturga Sabina Berman, en su columna Mapas Abiertos con gran certeza escribió: “Quitarle el fuero al Cuau era más importante que dos Zócalos llenos de banderitas guindas”.
Punto final
El delfín es, probablemente, el animal más inteligente del mundo, pero el mosquito sigue siendo el más aplaudido.