La verdad es que los otros componentes de la caída económica mexicana en curso son totalmente internos e inducidos por el propio gobierno federal
Es una decisión política absurda que no tiene ninguna lógica de beneficio para la economía ni para el desarrollo del país.
Es simplemente un capricho personal que acabará por dañar la confianza y el mercado interno porque implicará una caída de la inversión y el consumo.
Estos argumentos son válidos para explicar la política arancelaria que ha emprendido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Pero también son argumentos totalmente atinados para hablar de la agenda de cambios constitucionales que Andrés Manuel López Obrador dejó para que ejecutara Claudia Sheinbaum.
Porque, así como los aranceles de Trump dañan la confianza, el mercado interno y no tienen ninguna lógica económica; así la contrarreforma al Poder Judicial de López Obrador-Sheinbaum tampoco abona en nada a este país.
Son, las dos, órdenes autocráticas desde una posición de poder descomunal que ninguno de los dos países había visto en mucho tiempo.
Cuando la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) proyecta un escenario tan negativo para la economía mundial tras la aplicación de los aranceles de Trump, hay algo incontrovertible y eso es que el peor desempeño es para México.
En el escenario de aranceles recíprocos sostenidos a partir del 2 de abril, la proyección de la OCDE es que el Producto Interno Bruto de México presentaría una contracción de -1.3% durante el 2025.
Es una medida que no es exclusiva para México, que incluso podría tener el salvoconducto del acuerdo comercial de Norteamérica, el T-MEC. Sin embargo, el peor impacto se lo llevaría nuestro país.
Incluso Canadá, que tiene un nivel de dependencia económico-financiero de Estados Unidos como lo tiene México, no tiene una expectativa de recesión como nosotros.
Aun con el peor escenario de los aranceles de Trump, los países de la OCDE crecerían, menos México y no sólo este año sino el siguiente, sí, dos años de contracción seguidos para la economía mexicana. Algo hay más allá de los factores globales.
Porque incluso, en el escenario de la OCDE sin aranceles, su expectativa es de una expansión del PIB de México de apenas 0.1% lo que no saca a Trump de la ecuación del estancamiento, porque la incertidumbre que ha generado ya causó estragos, pero deja ver que hay factores internos que sabotean el crecimiento de la economía mexicana.
Para el régimen mexicano cayó como anillo al dedo Trump y sus aranceles, porque eso les permite echarle toda la culpa de la desaceleración o hasta recesión que ya está en curso.
Cuando haya que pararse en la plaza pública en sus gustadas asambleas informativas podrán decir que, si no fuera por las políticas proteccionistas del norte, seguro la economía estaría boyante.
Además, Donald Trump permite cumplir con el manual del populismo que requiere de un enemigo externo que unifique a la clientela política con la causa del régimen.
La verdad es que los otros componentes de la caída económica mexicana en curso son totalmente internos e inducidos por el propio gobierno federal.
La desconfianza generada por las contrarreformas, en especial al poder Judicial, son la razón por la cual las expectativas son tan bajas. Y aunque el discurso oficial pueda ser contrario a esto, los que invierten lo saben.
Cuando la OCDE proyecta un escenario tan negativo para la economía mundial tras la aplicación de los aranceles de Trump, hay algo incontrovertible y eso es que el peor desempeño es para México.