Lo grave para Jack Landsmanas Stern es que su nombre aparece en la investigación del juicio “Estados Unidos contra Nicolás Maduro Moros”, en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, junto con el de Alex Saab
Estados Unidos retuvo durante cinco horas, en el aeropuerto de Nueva York, al empresario mexicano Jack Landsmanas Stern, dueño de Corporativo Kosmos, que le vendió al dictador Maduro despensas, vía firmas fantasma, para violar las sanciones de Washington.
De cara al juicio contra Maduro (avivado por las declaraciones de su ex jefe de Inteligencia, El Pollo Carvajal), EU considera “financiamiento al terrorismo”, las ventas de Jack Landsmanas Stern, que formaron parte de un entramado internacional ilegal de la dictadura.
Lo grave para Jack Landsmanas Stern es que su nombre aparece en la investigación del juicio “Estados Unidos contra Nicolás Maduro Moros”, en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, junto con el de Alex Saab, testaferro de Maduro que encabezó una red de lavado en 30 países.
Por presiones de EU, durante el gobierno de López Obrador, la empresa de Jack Landsmanas Stern fue investigada aquí, junto a otras siete vinculadas a la trama de Saab, que movió millones por todo el mundo, casi sin dejar rastro, para evadir las sanciones de EU.
Ninguna de las empresas mexicanas recibió sanciones penales, o le bloquearon cuentas bancarias: lo único que le sucedió a Corporativo Kosmos fue una multa de entre 750 y 110 mil dólares.
Pero la captura de Maduro, y su juicio, colocan a Cooporativo Kosmos, Libre a Abordo (de Joaquín Leal) y otras empresas mexicanas, en la mira de la justicia de EU: al igual que Saab, a quien el nuevo gobierno de Venezuela abandonó la semana pasada.
Saab estuvo preso ocho meses en Miami, por siete cargos de lavado de dinero, prácticas corruptas, enriquecimiento ilícito y estafa agravada. Pero quedó libre, gracias a un intercambio de prisioneros, por parte del gobierno de Joe Biden con Maduro.
Al regresar a Venezuela, Saab fue nombrado por Maduro ministro de Industria y Producción, pero Saab acaba de entrar en desgracia y en camino a ser recapturado por EU, luego de que Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, lo destituyó la semana pasada.
El gobierno de López Obrador cobijó a las empresas mexicanas mezcladas con la red de Saab, según una investigación de EL PAÍS y Armando.info, que ubica como jefe del bando mexicano, al entonces subsecretario de SRE para América Latina y el Caribe, Maximiliano Reyes.
Incluso, Reyes defendió la red de Saab y su propia responsabilidad instituacional, como algo “fundamental para apoyar a toda empresa mexicana, se llame como se llame, y que desean tener mejores vínculos económicos en la región”.
Pero, cuatro años después, todo ha cambiado y, quien se metió en aquella trama, hoy está vinculado (o en camino a serlo) a una figura jurídica que EU denomina “financiamiento al terrorismo”.
Es decir… que es fósforo vivo.
