Hoy son los desaparecidos. Me pregunto hasta cuándo se la pasará componiendo la presidenta Sheinbaum las herencias malditas de su antecesor
LIC. ROSA ICELA RODRÍGUEZ,
SECRETARIA DE GOBERNACIÓN:
+ Retroceso: regresión,
repliegue, recaída.
Diccionario de la Real Academia
Espero que le haya echado un ojo a la investigación realizada por el think tank México Evalúa titulada Violencia en México, 2015-2025: análisis de datos y propuestas para la paz.
Resulta interesante la aproximación que México Evalúa tiene sobre los fallecidos debido a violencia. Conjunta los datos de homicidios dolosos -indicador único gubernamental- con feminicidios, homicidio culposo, delitos contra la vida y personas desparecidas, pues al final del día todas estas categorías tienen como resultante la muerte.
Con esta perspectiva tenemos que la violencia letal solo se redujo 8.6% de 2024 a 2025; aún más si tomamos como referente 2015, a la fecha se tiene un incremento de 68.2%. “Esto confirma que no ha habido una pacificación sostenida, sino ajustes marginales sobre una base de violencia considerablemente alta”.
Así tenemos, por ejemplo, que el homicidio doloso disminuyó 22% de 2024 a 2025, pero en los últimos 10 años ha crecido 68.5%. Pero las cifras más alarmantes en la última década las arrojan las categorías de otros delitos contra la integridad corporal con +368%, lo mismo que las personas desaparecidas +212.9%. Los estados más letales, considerando la incidencia por cada 100 mil habitantes son Baja California, Sinaloa, Morelos, Guanajuato y Colima.
Permítame, doña Rosa Icela, enfocarme al problema de las desapariciones.
Estos casos son particularmente dolorosos pues suponen un dolor adicional a los familiares. En la mayoría de los casos funcionan “como un mecanismo para ocultar asesinatos, sobre todo en contextos de violencia criminal”. El estudio de México Evalúa indica que las desapariciones y el homicidio doloso comparten determinantes territoriales, criminales e institucionales; son de los delitos que se deben analizar y abordar como asociados a fin de contar con una métrica más realista de cómo anda la violencia letal y así poder atacarla con mayor eficacia. Mire nada más: el corredor del Pacífico, desde las Californias y Sonora hasta Nayarit es el que presenta mayor número de desapariciones por cada 100 mil habitantes. No es de extrañar si es el territorio de uno de los más poderosos cárteles del país, ahora en lucha interna.
Ahora, ya de mi cosecha, permítame comentarle que en este delito es donde el primer piso de la 4T más nos quedó a deber. Empecemos porque nunca se puso verdaderamente en marcha la Política Nacional para Prevenir y Erradicar Desapariciones, publicada en 2021. Nada más recordemos que en 2023, la entonces titular de la Comisión Nacional de Búsqueda, Karla Quintana, fue forzada a renunciar por aseverar que, hasta entonces, el gobierno lopezobradorista había acumulado 43 mil casos y, sumados éstos a los registros históricos, México acumulaba 110 mil desaparecidos.
Como era de esperar, el entonces inquilino de Palacio Nacional puso el grito en el cielo y ordenó que sus fieles Servidores de la Nación hicieran un censo (solo en los estados gobernados por morenistas) y de un plumazo la cifra bajó a 12 mil. Nadie tomó en serio esa cifra. Para mayor inri, señora secretaria, le cuento de que México ha desarrollado con un Protocolo Homologado de Búsqueda; que se aplique, esa es otra historia.
A lo anterior habría que agregar que las autoridades federal y estatales no enfrentaron la crisis forense que hay en el país; me refiero a los 72 mil cuerpos sin identificación que hay en los servicios forenses. Bueno, esa es la cifra que había al cierre de 2024.
En teoría, el Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense y el Centro Nacional de Identificación Humana debieron permitir la identificación masiva de los cadáveres e, incluso, comparar los datos con las listas de los colectivos de buscadores. No estaba tan imposible porque 60% de los cuerpos están en cinco estados: Edomex, CDMX, Jalisco, Baja California y Chihuahua (Quinto Elemento Lab). Nada de esto ocurrió porque estos organismos nunca contaron con presupuesto y prácticamente desaparecieron a los dos años de su creación.
Afortunadamente, el segundo piso de la 4T tuvo más sensibilidad sobre el problema y lo primero que hizo en 2025 fue ordenar que usted se reuniera con los colectivos de búsqueda y detuvo la aprobación de la iniciativa de Ley sobre Desaparición Forzada hasta que no se les escuchara pues tenían severas dudas sobre los nuevos instrumentos para atender el problema: Base Nacional Base Nacional de Carpetas de Investigación, el Banco Nacional de Datos Forenses, el Sistema Nacional de Alerta, Búsqueda y Localización de Personas y la CURP con datos biométricos.
Ha pasado un año y me temo que poco o nada se ha avanzado, pues en la mañanera de ayer la presidenta Claudia Sheinbaum enlistó las fallas que tiene el registro nacional de desapariciones. Qué bien que reconoce lo que está mal hecho, que mal que vamos a volver a empezar.
Hoy son los desaparecidos. Me pregunto hasta cuándo se la pasará componiendo la presidenta Sheinbaum las herencias malditas de su antecesor.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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