En cuanto a comunicación, el gobierno ha protagonizado una semana de un desgaste más allá de cualquier adjetivo
No, no son “marquitas” que los medios de comunicación digitales estarían “obligados” a colocar sobre las imágenes creadas por Inteligencia Artificial, la engañaron Señora, con todo respeto, la engañaron.
La fotografía del canadiense Ryan Wedding no hubiese pasado del escritorio del jefe de redacción de ningún diario o medio digital. Es demasiado obvia. ¿Quién le toma una fotografía a un supuesto criminal en la puerta del lugar donde va a entregarse? O alguno pensó que cualquier acompañante, presunto acompañante, no hubiese sido detenido. La Presidenta de la República no está obligada a saber que la Embajada Norteamericana cambió de sede a finales del año pasado, y por tanto el edificio detrás de la imagen que subió en cadena nacional dejo de usarse, está vacío, desierto. ¿Ante quiénes podría entregarse un fugitivo en esa dirección?
De suponerse, por eso se califica en automática como falsa la imagen, que un hombre que ha huido de las autoridades norteamericanas durante mucho tiempo, tendría conocimiento de la ubicación de la Embajada a donde supuestamente se dirigió.
Quien le dio la fotografía para que la exhibiera y, por tanto, se exhibiera sin ninguna necesidad de hacerlo, sí tiene que saberlo. Sí debió analizarla con extremo cuidado. O ni siquiera, verla, darse cuenta de las falsedades, de la ausencia de elementos de seguridad, por ejemplo. El señor Jesús Ramírez Cuevas nunca ha sido periodista, nunca ha trabajado en un medio de comunicación, no está acostumbrado al análisis de todos los elementos que otorgan veracidad a una noticia y/o una fotografía.
Lo desconcertante es que haya actuado sin el mínimo sentido común. Sin ningún profesionalismo.
Tal vez fue intencional, y su meta era dañar, exhibir, desgastar la imagen presidencial, buscarle problemas.
Que no le haya explicado detalladamente a su Jefa los riesgos de contradecir informaciones divulgadas por el mismo director del FBI, Kash Patel, resulta inadmisible. No se trata de entrar en discusiones o controversias, sus declaraciones fueron como protagonista, como responsable de la detención que vinieron a realizar los mismos agentes de seguridad que secuestraron a Nicolás Maduro en Venezuela. Que no le haya advertido qué manejo de sus declaraciones iba a darse en medios extranjeros y nacionales, qué inmensa cantidad de señalamientos iba a recibir, es inaceptable.
¿O que Ramírez Cuevas no está presente en Palacio Nacional antes y durante las conferencias de prensa presidenciales para apoyar a la primera mandataria?
Tal parece que esa no es su misión.
En días posteriores al anuncio de la “entrega” del narcotraficante buscado por autoridades norteamericanas, se han multiplicado las pifias, aferrándose oficialmente a una negación de lo obvio, imposible de sostener, cuya consecuencia inmediata ha sido un deterioro de la imagen presidencial y una gran pérdida de credibilidad ante muchos sectores sociales, no únicamente entre la oposición a su gobierno. Dañando el discurso, esencial, de soberanía nacional.
¿Sabía del operativo con anticipación? ¿Claudia Sheinbaum autorizó no la participación, sino el secuestro, disfrazado de detención de un ciudadano canadiense?
¿Esto significa que las autoridades norteamericanas, como quiere que se les conozca, de cualquier sigla o incluso en calidad de bandoleros uniformados, van a actuar con impunidad y hasta aplausos en nuestro país?
Si un ciudadano extranjero, de cualquier país, es detenido en nuestro país (incluso con la colaboración -en información- de autoridades de otro país, estamos obligados a ponerlo a disposición de un juez e iniciar un proceso de extradición, complejo, basado en evidencias. Eso dicen las leyes mexicanas, eso dicen las leyes de otros países con quienes tenemos firmados convenios de extradición.
De otra forma, debe hablarse de un secuestro.
No importa quién sea el protagonista, o si es un “criminal de los 10 más buscados por el FBI”, ante nuestra Constitución será siempre un presunto responsable de cometer ilícitos y deberá contar con las garantías legales que exigimos para nuestros connacionales en el extranjero.
En cuanto a comunicación, el gobierno ha protagonizado una semana de un desgaste más allá de cualquier adjetivo. Quedó demostrado que la Señora Presidenta está rodeada de ineptos, dirigidos por Jesús Ramírez Cuevas, que la llevaron de la mano a un abismo del que costará mucho salir.
